Elegir un salvaescaleras correctamente no consiste únicamente en comprobar si la escalera es recta o curva. Para encontrar una solución cómoda y segura es necesario valorar conjuntamente el recorrido, el espacio disponible, las características de la vivienda y, sobre todo, las necesidades de la persona que va a utilizarlo.
🔎 ¿Qué conviene comprobar antes de elegir?
✓ El recorrido completo de la escalera: hay que tener en cuenta curvas, descansillos, cambios de pendiente y los puntos más estrechos.
✓ La anchura y el espacio disponible: no basta con medir un peldaño. También hay que comprobar el espacio para las rodillas y los pies durante el recorrido y cuánto paso quedará libre para otras personas.
✓ Las zonas de entrada y salida: el usuario debe disponer de espacio suficiente para sentarse, levantarse y realizar el desembarque de forma segura.
✓ Puertas y obstáculos: una puerta, una barandilla, un radiador, un mueble o un pasillo próximo pueden condicionar la instalación y la posición en la que queda estacionada la silla.
✓ Las necesidades de movilidad de la persona: su capacidad para sentarse y levantarse, mantener el equilibrio, manejar los controles o colocar correctamente los pies también influye en la elección.
✓ El uso diario de la escalera: cuando varias personas utilizan los peldaños a pie, puede ser especialmente interesante disponer de asiento, reposabrazos y reposapiés plegables para ocupar menos espacio.
Las características de la escalera también determinan el tipo de instalación. Una escalera recta suele permitir un raíl recto, mientras que las escaleras con curvas, rellanos, tramos en L o U o cambios de pendiente pueden necesitar un raíl adaptado específicamente al recorrido.
♿ ¿Y si la persona utiliza silla de ruedas?
Si necesita permanecer en ella durante el desplazamiento, una silla salvaescaleras convencional puede no ser la solución apropiada. En estos casos debe estudiarse la posibilidad de instalar una plataforma salvaescaleras u otra alternativa de accesibilidad adecuada.
También hay que pensar en pequeños detalles que pueden marcar una gran diferencia. Por ejemplo, una silla puede caber perfectamente durante todo el recorrido y, sin embargo, no disponer de espacio suficiente en la planta superior para girar el asiento y permitir que la persona se levante cómodamente.
Por eso, funciones como el asiento giratorio, el raíl abatible, los controles remotos o los elementos plegables deben elegirse en función de una necesidad concreta y no simplemente por incorporar más prestaciones.
⚠️ Uno de los errores más habituales es elegir únicamente a partir de unas medidas generales o de un catálogo. Cada vivienda y cada usuario presentan unas circunstancias diferentes.
Una valoración previa permite comprobar cómo se utilizará realmente el equipo, dónde quedará estacionado, qué espacio permanecerá libre y cómo se realizará cada maniobra desde que la persona se aproxima a la silla hasta que desembarca en la otra planta.
En AYUDAS MÁS estudiamos conjuntamente la escalera, el entorno y las necesidades de uso para encontrar una solución adaptada a cada situación.
¿Necesitas valorar qué tipo de salvaescaleras puede adaptarse mejor a una escalera concreta? Podemos ayudarte. ♿